Nómbralas cada día

Cada día deberíamos visibilizar y nombrar a mujeres que han quedado ocultas en la historia y en el presente, así cómo poder expresar cómo nos sentimos por ocupar un lugar en un mundo construido a la medida de un género al que no pertenecemos. En un mundo construido a la medida de los hombres, las mujeres hemos sido las otras -como decía Simone de Beauvoir- y, por consiguiente, nuestras experiencias no se han reflejado de la misma forma que se han tenido en cuenta las del género considerado central en la mayoría de sociedades: el masculino.⁠

Las mujeres hemos estado a lo largo de la historia intentando intentado encontrar nuestro sitio en un sistema que nos ha invisibilizado, silenciado, menospreciado, violado, matado… Hemos estado tanto tiempo mudas que ahora hemos llevado a la práctico la idea que propuso Mary Wollstonecraft, tomando el poder, no sobre los hombres, sino sobre nosotras mismas. Y lo hemos cogido con tanta fuerza para decir rotundamente que es imposible encajar en una sociedad construida sobre un cimiento patriarcal, que no nos tiene en cuenta, que ha pretendido justificar por todos los medios el poder sobre nosotras, que nos ha relegado a los ámbitos invisibles y nos ha hecho creer que no eran importantes para la vida.

Nadie duda de que estamos asistiendo a un despertar colectivo, en el que las estructuras patriarcales están temblando porque están viendo cómo las mujeres nos ponemos de pie para tomar la palabra, los espacios, las cámaras y los pinceles para transformar este cuento de arriba a bajo. Cada una aportará lo que quiera o pueda. Nuestra contribución a esta gran revolución feminista es cambiar el cuento nombrando, haciendo visibles, reconociendo la existencia de las mujeres -diversas y plurales- y sus contribuciones. ⁠

El feminismo nos está enseñado que el mundo puede ser un lugar justo y distinto a lo que ha sido hasta el día de hoy y nos ha dado las claves para entender y mirar el mundo de otra forma para cambiarlo. Porque, aunque nos la ocultaron, tenemos nuestra historia y la estamos recuperando para poder resignificar nuestro presente y nuestro futuro.

Las mujeres nos ponemos de pie y nos atrevemos a tomar la palabra, los espacios, las cámaras y los pinceles para cambiar este cuento de arriba a bajo.

Este proyecto surgió porque, cada vez que visitaba una población para conocer su pasado o cuando leía un libro de historia con mi hija, le tenía que recordar que las mujeres también estábamos, aunque no se nos nombrara en los paneles que recogían la historia de aquella ciudad o pueblo o se nos colocara en los apéndices de las páginas finales de cada tema.

La historiadora y escritora Gerda Lemer explicaba:

La historia ha sido escrita por hombres y esto ha hecho que las descripciones y las experiencias que se han valorado han sido las que han hecho ellos, dándole el nombre de Historia Universal. Y, en esta historia, solamente han sido incluidas como a ejemplo de excepcionalidad, algunas mujeres notables, destacando los roles que desempeñaban cercanos a los considerados masculinos.

Las mujeres hemos contribuido a construir todas las sociedades pero se nos ha invisibilizado. Sin embargo, el feminismo nos está enseñando a poner en duda la historia que nos han explicado gracias a gafas que corrigen la miopía machista de la historia.⁠

  • ¿Por qué las historias de hombres se han considerado historias para todo el mundo, incluso para las mujeres, mientras que las historias de mujeres eran exclusivamente para nosotras?
  • ¿Por qué hechos históricos que han señalado el machismo, la violencia contra las mujeres, la pobreza… fueron relegadas a historias para mujeres?⁠

La historia no es neutra porque se basa en una selección de datos del pasado con unos valores concretos y, éstos no han sido para nada feministas. Si lo hubieran sido, nos hubiéramos enterado de lo que hicieron las mujeres. Y no ha sido así. La mirada androcéntrica nos ha privado de este conocimiento. Por lo tanto, debemos ir a la búsqueda de la memoria histórica del papel que ha hecho más del 50% de la humanidad. No nos faltan ganas para reescribir nuestra historia.⁠ Y con estos objetivos nació este proyecto, para recuperar mujeres de todas las épocas históricas y conocer su contribución en la historia.

Hemos preparado este artículo para que descubras algunas de las protagonistas de Figuras ocultas, la historia invisible.

Maria Guàrdia trabajó como sastra en la villa de Besalú, justo antes de la llegada de la Peste negra de 1348, que afectó severamente la población de la villa. Se dedicaba al trato de cortes de ropa que sus clientas y clientes le entregaban para convertirlos en vestidos. Unas piezas de ropa que compraba previamente a comerciantes de tejidos, los draperos. La ropa se pasaba al patronaje y se hacía a medida, junto con los pedidos específicas de la clienta o el cliente.⁠ Su clientela mayoritariamente eran de Besalú  pero también había personas que provenían de los pueblos pequeños y masías del entorno rural de la villa, como Beuda, Maià, Sant Vicenç de Besalú o Crespià.

Margarita Bertand vivió en Girona (1334) desarrollando su profesión como apotecaria, preparando todo tipo de medicinas. Era una gran conocedora de especies y de elementos indispensables para la elaboración de preparados y de ungüentos, fármacos o alimentos para sanar personas. Para poder desarrollar este oficio, eran necesarios muchos conocimientos relacionados con los productos y su composición. ⁠

Se conoce que Margarita Bertrand mantuvo muchos contactos con diferentes profesionales de la ciudad y de otros lugares. Sobre todo destacan sus operaciones comerciales con profesionales del mundo de la medicina. Pero, sin duda, estableció sólidas relaciones con mercaderes que le proporcionaron las especies para poderlas vender en su obrador. Muchos de estos productos provenían de territorios lejanos y, gracias al desarrollo del comercio en época medieval, era posible disponer de éstos en la ciudad de Girona.⁠

Jauma Vilar fue una mercadera importante de la ciudad de Girona y sabemos que tuvo relaciones con el mundo mercantil del Reino de Valencia. Unas conexiones interesantes que Jauma trabajó y se convirtió en una figura referencial del tejido comercial ya que tenía una red de relaciones y una agenda de contratos considerables. Su capacidad para adaptarse a diferentes contextos y situaciones hicieron que adquiriera preponderancia social y política en la vida de Girona de principios del siglo XIV. ⁠